Gracie – Graciela

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Written by: Tino Hernandez

The phone range at the office of the summer youth employment program, It was the school maintenance supervisor.

I received the message that I needed to go to the school right away. Gracie, one of our young summer workers, was not responding to anyone. I drove as quickly as I could and arrived at the schools parking lot and proceeded to make quick steps inside.

Our office would find summer work throughout the community for teens who’s families were experiencing hard times. We had a number of kids working at different community buildings helping to clean, mow the grass, dig holes, paint and just about any job that could be done by a young person.

I entered the school building and was greeted by the warm stale air of a school building with a broken air conditioner. The hallway lights were off to conserve electricity and I could see Gracie’s silhouette made by the light coming from the lone window at the end of the long hallway. Gracie was sitting on the floor, crossed legged, with her elbows on her knees and her head in her hands. The doors to every locker that lined that hallway were all opened like 200 loyal soldiers saluting their general.

Gracie was 13 years old. She was a street wise kid who could hold her own with any adult. The problem the Supervisor had was that this was day number two where Gracie had done no cleaning. She had spent her entire four hour day sitting on the floor just as I found her.

I approached Gracie and sat by her side. “What’s wrong Gracie?” I asked. In her streetwise tone she said. “They want me to clean all of these lockers!” “It’s too many lockers!” She said. Gracie and I came up with a plan. Right there on the floor in that dim and muggy hallway. She would come to the school for her required four hours and clean one locker at a time then close that lockers door. She would clean no more lockers than could fit into the moment that she was working. She would be satisfied with whatever number of lockers that she could clean in four hours. Gracie was happy with this solution although she still thought it was too many lockers for a 13 year old to have to clean.

Sometimes life hits us with an overwhelming task with many parts. If we, like Gracie, would break it down and diligently do our part in each moment we would no doubt tackle the many obstacles we face. Even though we feel that it’s just too many obstacles for any adult to have to deal with.

Tino H.

I have told this story many times in the last thirty years since I worked with Gracie. Every time I tell it I am amazed at the lesson that a 13 year girl named Gracie taught me.

 


 

Sono el teléfono en la oficina del programa de empleo de verano para jóvenes. Erra el supervisor de mantenimiento de la escuela.

Recibi el mensaje de que tenía que ir a la escuela de forma inmediata. Gracie, uno de nuestros jóvenes trabajadores de verano, no estaba respondiendo a cualquiera. Conduje lo más rápido que pude y llegué a al estacionamiento de la escuela y procedi a tomar medidas rápidas parra entrar.

Nuestra oficina encuentraba trabajos de verano en toda la comunidad para los adolescentes qual sus familias estaban experimentando tiempos difíciles. Tuvimos un número de adolescentes que trabajan en diferentes edificios de la comunidad ayudando a limpiar, cortar el pasto, cavar agujeros, pintar y casi cualquier trabajo que pueda ser realizada por una persona joven.

Entré al edificio de la escuela y fui recibido por el aire caliente de un edificio con un aire acondicionado roto. Las luces del pasillo estaban apagadas para ahorrar electricidad y pude ver la silueta de Gracie hecho por la luz que proviene la única ventana al final del pasillo largo. Gracie estaba sentada en el suelo, con las piernas cruzadas, con los codos sobre las rodillas y la cabeza entre las manos. Las puertas de cada casillero que se alineaban en ese pasillo estaban abiertos como 200 soldados leales saludando a su general. Gracie tenia 13 años de edad. Era una niña sabia de las reglas de las calles y podía sostener su posición con cualquiera. El problema que el Supervisor tenía era que este era el día número dos, donde Gracie había hecho ninguna limpieza. Se había pasado toda sus cuarto horas del dia sentada en el suelo igual que la encontré.

Me acerqué a Gracie y me sentó a su lado. “¿Qué pasa Gracie?”, Pregunté. En su tono callejero dijo. “Ellos quieren que limpie todos estos armarios!” “Es demasiado muchos armarios!”, Dijo. Gracie y yo se nos ocurrió un plan. Allí mismo, en el suelo y ese pasillo oscuro y húmedo. Ella vendría a la escuela por sus necesarias cuatro horas y limpiaria un casillero el momento y cierre la puerta al terminar cada casillero. Ella limpiaria los casilleros y no más de lo que podría encajar en el momento en que ella trabajara. Ella estaría satisfecha con cualquier número de casilleros que podía limpiar en cuatro horas. Gracie estaba contenta con esta solución, aunque ella todavía pensaba que era demasiado muchos casilleros para limpiar para una niña de 13 años de edad.

A veces la vida nos golpea con una tarea dificil, con muchas partes. Si nosotros, como Gracie, diligentemente hacemo nuestra parte en cada momento sin duda se eliminarían muchos obstáculos que enfrentamos. A pesar de que creemos que son demasiados obstáculos para cualquier adulto que tienen que tratar.

Tino H.

He contado esta historia muchas veces en los últimos treinta años desde que trabajé con Gracie. Cada vez me sorprende la lección de que una niña de 13 años llamada Gracie me enseñó.

 



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